Quisiera abrigarme, quisiera llenarme, que aquel penoso abatimiento no
sirviera de consuelo, que aquel numen elegíaco no sea verdadero, que frente a la
inopia racional que me cierne atisbar, aquel sentimiento yermo en ellos, sea un
jardín primaveral algún día, y que aquel desdén de mi expresado no sea
acariciado por su elación sino de una misericordia adversada, de aquella que
nace de dentro y que busca corazones para cobijar.
Aquel que solo busca posada, aquel que es repugnado, aquel que aguarda
hasta el día en que la soberbia se desvanezca y mi probidad se manifieste.
Por aquel sentimiento bondadoso, aquel que siento pero no se expresa, para que reine y prime, para que sus entrañas abriguen las mías y que su luz
calme mi agitada desolación.
-Lucas Rousseau
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