Volviendo a la prosa
Alboreaba un día distinto
Luego de escenas inimaginables
De estupendas manifestaciones
De grandes preparativos
El entorno se mostraba amigable
El derroche incitaba.
Levantóse Esteban temprano, como no es de costumbre, atisbó su despertador que sonaba y sonaba, mientras ya despierto se disponía a sus andanzas, salió de su casa, ya nadie había allí, como de costumbre desayunaba solo, aunque esta vez una migaja de pan ya no llenaba su estomago sin embargo, decidió avanzar.
La tarde despejada deslumbraba ya, y bajo los urentes rayos que restallaban en un estadío de tórrido sofoco, logró a sorpresa de él conseguir un libro. Uno que anteriormente había visto antes y que su aspecto vademécum lo enamoraba e hipnotizaba también, lo dispuso a obtener, con sobresaltos logró adquirirlo y con el vademécum en el pecho se dirigía a su hogar, mientras esperaba ya librarse de aquel extenuante sofoco.
Unas palabras cruzadas y forzadas, lograron despedirlo de sus acompañantes musitados, y allí luego de dar un regalo o incentivo cultural a su compañero más desahuciado, logro pese al caliente y extenuante ambiente, irse a su casa, con el pecho lleno.
El extremadamente cálido sol, declinaba, mostraba y conquistaba el interés de Esteban, con su gran promesa a futuro, salió de la mano, tenia que cuidarla, es su más cuidada esperanza, aunque a veces la diera por yerta.
Tumulto en las plazas, preguntando aquí y allá por un pábulo primigenio para su Promesa, y he que después de andar por allá y por más acá, encontró un tanto destartalado y menguo libro, él, que había buscado, y aunque no complacía del tanto asintió cuando Promesa lo abrazó, eso le llenó el alma.
Con rastros de tibia tristeza Promesa caminaba, y hacia sus inopinados berrinches, Esteban trataba de comprenderla. Promesa no desistía, quería librarse en el parque echarse y leer, Esteban acepto, Promesa trató, sin embargo su corta y breve experiencia o quizás escasez de ese toque que ... ¡bam! , de pronto aparece; con los ojos dormitados que mostraban una ternura, Promesa acusaba cansancio, cansancio que se apaciguaría con prometerle dulces. Promesa aceptó muy gustosa, feliz y llena.
Mientras miraba y escogía los de su gusto, Esteban se encontró con añejas visiones, y recuerdos de antepasados, que lo hacían acordar de ese "toque" que tañó su alma, y que ahora lo hacía sentir miríficas sensaciones. Luego del vahío existencial y memorial, Promesa lo sacudió, al advertirle que ya había elegido los dulces de su gusto. Mientras Esteban escatimaba y calculaba su presupuesto, Promesa lo miraba extrañada dubitando sobre su elección, luego de que Esteban escogiera un dulce (que en realidad le nutriera) extra para él y Promesa, salieron.
Se dirigían ya a su casa, luego de pasar algunos tumultos y otros sobresaltos, Promesa y Esteban llegaron a su hogar. Promesa contenta por su no tan continua caminata, retozó un momento, luego del cual cenaron y comieron los panecillos comprados en la dulcería.
Promesa se dispuso a leer su tan encontrado libro, Promesa leía, y mientras lo hacia Esteban escuchaba, de pronto, Esteban se dio cuenta que a Promesa vacilábanle sus ojitos, llenos de un cansancio y deseo de descanso, Esteban se ofreció leerle para ella, Promesa contenta se dispuso a escuchar, y mientras lo hacia Promesa, poco a poco dormitaba, cada vez mas profundamente, y sus lindos ojos detrás de sus gafas, mostraban una mezcla de ternura y ensueños, como si la historia contada por Esteban continuara en sus sueños. Esteban terminó de leer el capitulo, y al terminar percatóse de que Promesa, dormía, dormía plácidamente,y he ahí, que le embargó una nostalgia, mientras cavilaba en el día no cotidiano para ella.
Esteban se dio cuenta, que aunque influyera en Promesa, Promesa era solo eso, una promesa, y que encontraría su verdadero amor hacia lo que ella desease, pues cuando le tocara vivirlo, y que por ahora no la molestaría más con sus reproches, y comentarios.
Que lo que nace dentro de nosotros mismos es lo que depara nuestra vida, y que ese es el impulso de la vida misma, y que a Promesa le quedaba aún mucho por vivir, y que mientras esto sucediera, él estaría allí, para acompañarla, siempre.
19 Noviembre 2013


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