martes, 27 de septiembre de 2016

Efímero amigo: Los inicios


Efímero amigo, a veces creo que solo escribo para desahogarme, a veces creo que solo quiero contarte lo que me pasa.
Ayer tuve un terrible examen y logré aprobar rozando pero lo logré, y ahora espero mejorar, sabes a veces siento que me gusta la carrera. A veces no sé.
Sabes últimamente he estado recordando mi infancia, hace poco fue mi cumpleaños, y claro. Empecé a recordar y a ver mis inicios, cómo me estanqué en la situación que estoy ahora. Pero después entendí muchas cosas... Cosas que antes no había entendido, el origen de mi morigeración.
Sabes he oído hablar de la generación Harry Potter y no sé si sea cierto, la verdad es que más que una generación es un sentimiento, cuando en la televisión pasan una película de Harry Potter no quiero ni verla, y no porque no me guste, sino porque me pone triste, las películas de Harry me dan tristeza, y no sé por qué, supongo que recuerdo mi niñez, cuando era un chico con sueños y aspiraciones, y tal vez porque justo cuando acabó la saga allá por el 2010-2011, precisamente me convertía en adolescente, el fervor y la figura de Harry Potter y Hermione me acompañaron en la adolescencia.
Aquella adolescencia que empezaba marcada de literatura y amor, y en ese despojo de mi humanidad apareció ella, aquella chica de la que tanto he escrito, aquella llenó todo el espacio que mi alma podía ocupar, y fueron años hermosos, mi secundaria terminaba en su decadencia. La decadencia de nuestros encuentros, recuerdo todos los días ir hacia su carpeta a conversarle a mirarla de cerca, verla a los ojos, observar esas tiernas pecas que tenía alrededor de su nariz, y entonces me daba cuenta que era todo lo que necesitaba para estar feliz. 







Ya te he escrito mucho sobre cómo nos conocimos, tal vez no aquí, pero quise venir a Lucas Rousseau, porque aquí fue donde todo comenzó, aquí fue cuando era un chico triste que escribía del amor, hacia una musa muy lejana. A veces creo que alguna vez ella podría leerme, si alguna vez encontrará este blog, no lo sé. Lo único que sé es que si algún día lo encontrará, no sabrá más de lo que ya sabía, sabrá tal vez cómo me conmovió en demasía su partida, cómo no pasaba un día en que dejara de pensar en ella, pero... después de todo, aquí estamos, tan lejanos como antes, incluso mucho más, lo único que tal vez podría recordar, es que si bien su recuerdo me hace tanta falta, tenerla presente, es a veces lo único que me hace sentir que mi vida fue afortunada. Porque vivir amores como ese, y que sea tu primer romance en la vida... esas historias, tienen un precio invaluable, de esas que no se miden con tarjetas ni pesetas, si no de aquellas que te llenan el corazón, te hacen sentir tan feliz, que después de eso, todo lo que te pasa y te sigue pasando es y sigue siendo... aún triste.

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