Efímero amigo, a veces creo que solo escribo para
desahogarme, a veces creo que solo quiero contarte lo que me pasa.
Ayer tuve un terrible examen y logré aprobar
rozando pero lo logré, y ahora espero mejorar, sabes a veces siento que me
gusta la carrera. A veces no sé.
Sabes últimamente he estado recordando mi
infancia, hace poco fue mi cumpleaños, y claro. Empecé a recordar y a ver mis
inicios, cómo me estanqué en la situación que estoy ahora. Pero después entendí
muchas cosas... Cosas que antes no había entendido, el origen de mi morigeración.
Sabes he oído hablar de la generación Harry
Potter y no sé si sea cierto, la verdad es que más que una generación es un
sentimiento, cuando en la televisión pasan una película de Harry Potter no
quiero ni verla, y no porque no me guste, sino porque me pone triste, las películas
de Harry me dan tristeza, y no sé por qué, supongo que recuerdo mi niñez,
cuando era un chico con sueños y aspiraciones, y tal vez porque justo cuando
acabó la saga allá por el 2010-2011, precisamente me convertía en adolescente,
el fervor y la figura de Harry Potter y Hermione me acompañaron en la
adolescencia.
Aquella adolescencia que empezaba marcada de
literatura y amor, y en ese despojo de mi humanidad apareció ella, aquella
chica de la que tanto he escrito, aquella llenó todo el espacio que mi alma
podía ocupar, y fueron años hermosos, mi secundaria terminaba en su decadencia.
La decadencia de nuestros encuentros, recuerdo todos los días ir hacia su
carpeta a conversarle a mirarla de cerca, verla a los ojos, observar esas
tiernas pecas que tenía alrededor de su nariz, y entonces me daba cuenta que
era todo lo que necesitaba para estar feliz.
Ya te he escrito mucho sobre cómo nos conocimos,
tal vez no aquí, pero quise venir a Lucas Rousseau, porque aquí fue donde todo comenzó,
aquí fue cuando era un chico triste que escribía del amor, hacia una musa muy
lejana. A veces creo que alguna vez ella podría leerme, si alguna vez
encontrará este blog, no lo sé. Lo único que sé es que si algún día lo
encontrará, no sabrá más de lo que ya sabía, sabrá tal vez cómo me conmovió en
demasía su partida, cómo no pasaba un día en que dejara de pensar en ella,
pero... después de todo, aquí estamos, tan lejanos como antes, incluso mucho
más, lo único que tal vez podría recordar, es que si bien su recuerdo me hace
tanta falta, tenerla presente, es a veces lo único que me hace sentir que mi
vida fue afortunada. Porque vivir amores como ese, y que sea tu primer romance
en la vida... esas historias, tienen un precio invaluable, de esas que no
se miden con tarjetas ni pesetas, si no de aquellas que te llenan el corazón,
te hacen sentir tan feliz, que después de eso, todo lo que te pasa y te sigue
pasando es y sigue siendo... aún triste.


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