Personas a las que amas, aquellas que te hacen hasta rabiar, hasta vituperar su origen, su nombre, su hiel, su decadencia, su estropeado estar, o su enaltecido sentir, aquellos que te incentivan, que dan aceite, que te dan miel, que loan tu porvenir, aunque invectives su vivir.
Pero que llenan tu vida de una forma particular,
que contrastan su oprobiado ser, con una meliflua o nimia bondad, aquella que
siendo ignorable hacia los demás, llega a ti de forma directa, aunque el dolo
sea común, aun sabiendo cómo acabará, aun con todo y menos de aquello ,
personas que gravan tu camino, una senda ondeante , serpeante, para tomar aquel
impulso, aquel que en su magra juventud, llena, u orada tu ser visceral, de una
manera inconsciente de una forma no propicia, de una añeja bondad que da , que
va , que lucha que llega, y que brinda ímpetu; una lisonja indirecta, plena
hacia ti, la cual apta esta para ser aprovechada, aquella que vuela junto a
otros miserables seres , aquellos del pasado, aquellos los de ahora, unidos
compactos , aunados a una nueva suma, a un nuevo comienzo , como Rodion y
Sonia, como él , como aquel o como yo, que busca un nueva camino; aquel que pese
a la orfandad yace en el más mísero y misericordioso hogar.
A la memoria de Marmeladov, de Dunetchka y por
qué no a la de Svidriagailov.
-Lucas Rousseau-
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